Toma las riendas de tu billetera

Tener un presupuesto te ayudará a mejorar tus finanzas.

Tener un presupuesto te ayudará a mejorar tus finanzas.

Fuente: El Universal

Seguramente quieres que el fin de mes deje de ser una pesadilla en la que corres por toda la casa hurgando en las bolsas de pantalones y chamarras buscando un billete que te permita atravesar los últimos dos días antes de que caiga tu ansiado sueldo en tu cuenta de nómina.

Tristemente, la pesadilla no acaba ahí. El dinero cae, de alguna manera -que todavía no descubres- parece «evaporarse» y nuevamente, a fin de mes, estás inmerso en el mismo mal sueño en el que no tienes un peso.

¿Qué estás haciendo mal? Además de gastar de más, seguramente te estás equivocando al abrir la cartera antes de sentarte a reflexionar en qué.

Quizá necesites un aumento de sueldo, pero lo que sí es seguro es que si estás en esta situación seguramente no estás administrando bien lo que ganas, lo que además de sumirte en una angustia, trunca tus posibilidades de ahorrar y de prepararte para el futuro.

El antídoto para esta angustia no está en el aguinaldo, la caja de ahorro o las utilidades: está en un presupuesto. «Éste es la columna vertebral de todas las finanzas sanas. Sin él, difícilmente podemos encaminar nuestros recursos a una toma de decisiones», asegura Sandra León, encarcada de desarrollo de contenidos del Museo Interactivo de Economía (MIDE).

Precisamente, tener uno te va a permitir tomar decisiones correctas ya que estar orientado a tus propias necesidades, coinciden los especialistas. No hay que seguir al pie de la letra ninguna indicación ni ningún manual, de hecho, un presupuesto es un «traje a la medida» que arrojará una «fotografía panorámica» que te permitirá darte cuenta en qué te estás gastando el dinero, asegura León.

Seguramente estás pensando que tú sí llevas un control de gastos… en la mente. El 36% lo lleva de esta manera, de acuerdo con la Encuesta sobre Presupuesto y Riesgos Financieros de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).

El 34% sí lo lleva en papel y 30% de plano no lleva ningún registro, ni mental ni por escrito. La conclusión de esta encuesta es que poner por escrito los gastos permite que las personas que lo hacen de esta manera puedan planear mejor, llevar a cabo estos planes y tener menos problemas que quienes lo hacen mentalmente.

Otra de las conclusiones de la Profeco, según los datos recogidos en una encuesta realizada por el grupo Ipsos Bimsa, es que «parece haber una conexión entre no registrar ingresos y gastos y los problemas de dinero».

Esta medición de Bimsa arroja que 67% no lleva un registro constante de sus ingresos y gastos.

Así que para alcanzar tus sueños, comienza a arrastrar el lápiz o a llenar tu formato en Excel para dejar testimonio de lo que gastas. Hacerlo de esta manera te permitirá darte cuenta que seguramente, estás gastando en cosas que realmente son innecesarias.

No es lo mismo comer todos los viernes fuera de casa y nada más dar el tarjetazo, que ver reflejados esos 300 pesos semanales en papel.

Seguramente te cortará la respiración darte cuenta que estás gastando mil 200 pesos en un simple gusto pasajero en vez de invertirlo en algún instrumento o de ahorrarlo.

Multiplícalo por 12 meses que tiene un año. Estás dejando ir por el excusado 14 mil 400 pesos que pueden servir para pagarte la maestría o para pagar la colegiatura de tus hijos.

¿Estás dispuesto a seguir llevando tus gastos «en la mente»? ¿Seguirás pasando la tarjeta sin pensar?

Lo primero que recomienda la Profeco para iniciar tu presupuesto es hacer una lista por escrito, según su importancia, de todas las metas financieras que tienes. Su costo estimado y el tiempo que te va a tomar lograrlas.

«Cuántas veces nos ha pasado que tenemos un sinfín de metas pero éstas están en la nube y nunca las aterrizamos. Pensamos en querer irnos de vacaciones pero cuando realmente a la persona se le pregunta qué está haciendo para lograrlo no sabe contestar porque no hay una organización. Para evitar esto está el presupuesto», asegura la especialista del MIDE.

Estas metas tienen que ser alcanzables y tienes que tener claro que si estás escogiendo algo, también estás renunciando a otras cosas, recomienda esta institución.

Date cuenta de tu frivolidad

Para darte cuenta de los gastos por impulso en los que gastas, The Simple Dollar, un sitio especializado en la asesoría en finanzas personales, recomienda hacer la lista dividida en tres. Un espacio que especifique en qué lugar gastas, otro que contenga el monto y el tercero en qué gastaste.

«Esto te permitirá darte cuenta en dónde estás gastando de manera más frívola tu dinero», asegura.

Esta lista debe de incluir todo, cuentas pagadas, compras, renta, todo. También puedes incluir categorías como «comida», «automóvil», «gastos de la casa», «diversión», etcétera.

Tu presupuesto no tiene que ser rígido, de hecho, todo lo contrario.

«Tiene que ser lo más flexible posible. Que no te haga desanimarte pero que te permita tomar decisiones. A veces hay oportunidades de comprar cosas grandes y te dejará saber si te alcanza o no. Es una herramienta muy útil que te ayuda hacerlo de manera consciente», asegura Joan Lanzagorta, especialista en finanzas personales.

Este ejercicio requiere constancia, dedicación y tiempo. Al principio puede ser duro adquirir la rutina de registrar detalladamente en qué gastas, sin embargo, te dará una radiografía muy clara de los aspectos en los que tienes que mejorar.

Comenzar con una lista como la que recomienda The Simple Dollar te ayudará a reorganizar tus finanzas, poco a poco. Tener la fotografía completa de tu patrón de gasto no es labor de un día.

Ingredientes

Si bien un presupuesto es un traje a la medida de tus necesidades, debe tener ciertos elementos para ser efectivo.

Debe de registrar ingresos, egresos y ahorro forzosamente. De ahí, puedes agregarle todos los rubros que necesites. En ingresos, deberás de escribir todo el dinero que entra a tus arcas. En egresos, debe de quedar registrado todo lo que gastas. Divide este apartado en gastos fijos y variables. Los primeros son tu renta, agua, luz, colegiaturas y todo aquel gasto que invariablemente vas a tener al inicio de cada periodo. Entre los gastos variables, se encuentran aquellos que fluctúan.

Un elemento fundamental que debes de considerar es la periodicidad. Es decir, cada cuánto entra dinero a tu cuenta, ya sea mensual o quincenal, por ejemplo. Esto es importante ya que todos tus planes irán orientados bajo este tiempo.

Ahorro

Éste no es un rubro opcional, de hecho, debería de ser el principal. Entre los errores más comunes y desastrosos está el ahorrar lo que sobra y no tener una cantidad o porcentaje fijo -que no tiene que ser inflexible pero sí constante- para este rubro.

«Presupuestar todos tus gastos y ahorrar lo que te sobra es un error porque nunca te termina sobrando. Por eso tiene que ser lo primero que separes, es obligatorio, debe de ser como pagar una renta, es pagarte a ti mismo», explica Lanzagorta.

En general, la recomendación de la literatura especializada es que ahorres 10% de tu sueldo, sin embargo, tienes que ajustar esta cifra a tus necesidades. Ten claro para qué lo estás haciendo porque de lo contrario, romperás más fácilmente este esquema de orden.

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